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La Coctelera

Categoría: reportajes

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Homosexualidad ¿cuestión de qué?

Entre los temas que pretendo abordar en mi blog y compartir con todos para que se respete la diversidad sexual, es precisamente la homosexualidad. Cuando los hombres y mujeres hemos acabado con otros prejuicios que degradan la naturaleza humana, es inconcebible el hecho de oir casi a diario la muerte de un transexual o la falta de respeto contra los gays. Aún en Oriente Medio y otras regiones del mundo persisten comportamientos infrahumano contra las personas que sencillamente aman a personas del mismo sexo, y es que el amor es tan grande que tiene disímiles formas de expresarse y según análisis científicos y psicológicos se ha demuestrado que los comportamientos homosexuales son naturales en los animales y las personas, seamos felices con nuestras diferencias, la diversidad es natural

blumersEn las actividades por el Día Mundial contra la Homofobia el pasado 16 de mayo en la capital, la directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), Mariela Castro Espín, expresó que los homosexuales no son el problema, el problema es la homofobia.

Desde 1991, se retiró de la lista de enfermedades humanas la homosexualidad y es que anteriormente se consideraba un trastorno psicológico que influía en detrimento de los seres humanos y por tanto, los que tenían una orientación distinta a la heterosexual eran considerados personas inseguras, poco confiables y, según la Iglesia, personas contrarias a la misión del hombre y la mujer en la Tierra: procrear.

Los humanos somos seres sexuados por naturaleza, o sea, todo en nuestra vida está relacionado con las interrelaciones que tengamos con otros, las cuales no tienen porque estar regidas siempre por el deseo sexual. Nuestra diferencia con los animales radica en que tenemos conciencia de lo que sucede a nuestro alrededor, es decir, que el instinto influye en la cotidianidad, pero no es determinante en el desarrollo social.

Precisamente, no se han encontrado indicios de que exista una orientación sexual independiente de las circunstancias sociales; así, en los estudios psicológicos-en los cuales destaca Sigmund Freud-, se considera que en la población existe un impulso heterosexual, igual que en el reino animal. No obstante, en los análisis realizados en Cuba se ha revelado que más de dos millones de personas han tenido alguna experiencia homosexual alguna vez en su vida, lo cual hace pensar que la orientación sexual no está predeterminada.

Y es que la Biología aún no ha podido comprobar cuál es el origen de las preferencias sexuales. ¿Genético o social? La psicología sexual del hombre y la mujer es más compleja y peculiar que las diferencias físicas que observamos a diario.

«La orientación sexual, sea su origen innato o adquirido, se atribuye a sensaciones y conceptos personales, tanto vividos como imaginados; el comportamiento sexual de una persona puede ser diferente a su orientación. Así, por ejemplo, la abstinencia sexual no resulta siempre de una orientación sexual».

Según un artículo de la revista Letra S, escrito por Marta Lamas, el termino diversidad sexual «no alude a la impresionante pluralidad de prácticas y creencias que regulan la expresión sexual en las distintas culturas del mundo. Sabemos tan poco de las costumbres sexuales de las demás sociedades, que cuando se habla de diversidad se hace referencia a prácticas no heterosexuales… y es que calificamos de antinatural lo que desconocemos o lo que nos parece extraño».

CalzoncillosHumanamente, aclara Marta Lamas, «las combinaciones posibles de relación sexual entre las personas no son tantas: las personas venimos al mundo en cuerpo de mujer o de hombre, por lo que hay básicamente tres modalidades de pareja sexual: mujer/hombre, mujer/mujer, hombre/hombre».

En cambio, en los textos científicos sobre la sexualidad, consultados para este trabajo, me asombró la aparición de más de tres clasificaciones: la heterosexual (hacia el sexo opuesto), la homosexual (hacia el mismo sexo), la bisexual (hacia ambos sexos), aparece la asexual o falta de orientación o deseo sexual, y la poco conocida pansexual, que incluye inclinación a las personas hacia todo o todos, ya sean con ambigüedad sexual, transexuales/transgéneros, y hermafroditas.

Y es que, pese a que la sexualidad humana es tan rica, aún hay entes que se encargan de establecer barreras entre las personas y contribuir a las falsas creencias que existen sobre la homosexualidad y otras tendencias, no analizadas en este artículo.

Desde la década de 1870, en Prusia, se comenzó a utilizar el término «homosexual» para describir la atracción y el comportamiento sexual entre personas del mismo sexo. Este comportamiento entre los animales se viene observando mucho antes de la creación de dicha palabra, aunque aún no sea reconocida por las computadoras, sí por la Real Academia Española.

En casi 1500 especies, desde primates hasta parásitos intestinales, y bien documentado para unas 500, han comprobado tendencias homosexuales, las cuales no solo incluyen sexo, reveló un estudio del investigador Bruce Bagemihl; lo cual demuestra que la homosexualidad y la bisexualidad son relativamente comunes en el reino animal.

No existen especies para las que no se haya encontrado comportamientos homosexuales, por ejemplo en los defines, elefantes, hiena manchada, jirafas, lagartijas y hasta en el Rey de la selva, el león, se han observando prácticas de este tipo, ya sea para atraer a las hembras al coito, estimulación genital o juegos de apareamiento.

Las preferencias sexuales de cada persona no tienen por qué influir en su comportamiento social, ni es cuestión para discriminar a alguien. El valor de las personas radica en su actitud ante la vida, para con sus semejantes, la contribución que le hagan a la sociedad. Se trata de ser buenos y felices, siempre respetando a los demás.

BrochasEs por eso que en Cuba, el CENESEX desarrolla una constante campaña por el respeto a la libre determinación sexual de cada ciudadano. Desde el 2008 se viene celebrando el Día Mundial contra la Homofobia, con actividades de concientización en la familia y en las llamadas minorías sexuales.

La campaña no la lleva tan solo el CENESEX, el Centro Nacional de Prevención de las ITS/VIH/sida es otra institución que aporta en este quehacer por el reconocimiento social de los homosexuales, con especial significación el Proyecto HSH (Hombres que tienen sexo con otros hombres).

Discriminar por diferencias de cualquier tipo, es negar la pluralidad de formas y la amplia gama de colores de nuestra vida.

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Desmanes en el Huerto del Señor

Pese a ostentar la condición de Patrimonio Nacional, la Necrópolis de Colón sufre el vejamen de algunos seres insensibles, aunque los directivos no lo quieran reconocer. La situaciòn en algunas de las tumbas deja mucho que desear, no tuve el apoyo de la entidad para este reportaje, pero las fotos haban por sì solas de la destrucción que hay, si quiere ver los desmanes vaya a esta Galería

tumbas destruidas«A Danielito le acomodamos sus juguetes en la tumba para que descanse con la misma alegría que vivió», cuenta melancólica su mamá, quien prefirió mantenerse en el anonimato.

Cada fin de semana desde la muerte de este niño de 5 años, su familia visitaba el cementerio para acompañar y sentir la presencia de su bebé. «Aquel día no sabía qué hacer, era tanta la impotencia», recuerda la mamá el instante cuando no encontró los juguetes, ni la jardinera de Danielito. Hay seres tan insensibles…

Si en el Cementerio de Colón se cuidara y vigilara la entrada y estancia en el camposanto con el mismo rigor que la respuesta que este joven periodista nunca obtuvo, entonces episodios tan lamentables como este no ocurrirían.

Una larga lista de quejas

Sustracciones de vitrales, hierros, mármol, esculturas, jardineras y hasta extracción de restos de difuntos son las violaciones más frecuentes que históricamente se han reportado en la necrópolis más visitada de Cuba.

«Siempre tuve una imagen diferente del cementerio de Colón, hasta que el 19 de diciembre de 2008 tuve que ir allí. La primera sorpresa fue cuando al llegar a la capilla el fallecido estuvo a punto de salir del ataúd, cosa esta que se repitió al sacarlo definitivamente para colocarlo en la bóveda. Además, observé las tiñosas levantar vuelo al vernos llegar, Amén de las guasazas, el mal olor, las coronas viejas amontonadas y las fosas comunes mal cerradas».

Así refiere una de las cartas que sobre el tema llegaron a la redacción del diari cubano Juventud Rebelde entre el 2007 y el 2008. Suman más de diez las recibidas en ese diario contando preocupaciones de diferentes personas sobre el cuidado de las tumbas de familiares (no puedo revelar el nombre de los remitentes pues no me proporcionaron esos datos).

Aunque el abanico de matices es muy amplio entre una misiva y otra, todas tienen en común que ponen en tela de juicio el funcionamiento del Cementerio de Colón. Solo en una de ellas se expresa agradecimientos, y no precisamente a la necrópolis sino a la Asociación de Combatientes de la República de Cuba (ACRC), que ayudó con el traslado de los restos de un mártir de los sucesos del vapor La Cubre.

Una madre, por ejemplo, refirió su dolor tras acudir a la tumba de su hija y comprobar la falta de la jardinera que la identificaba. «Busqué, pregunté y nadie supo darme respuesta, pero sí escuché comentarios de que no es la primera vez que ocurre, pues le borran los nombres y las venden nuevamente». En cuanto al mal estado de muchas jardineras, los directivos le explicaron que estas se destruyen al estar expuestas tanto tiempo a la intemperie y no pocas personas reclaman por lo que creen que debe estar en perfecto estado.

Otro remitente también se quejó de la desaparición de una jardinera colocada en la tumba de una bebita que solo había vivido 55 días. No es la primera vez que una vejación tan terrible como esa tiene lugar en su panteón familiar, señaló con indignación. El 22 de julio de 2002, al exhumar los restos de su suegra y otro ser querido, comprobó que las cajas habían desaparecido y los restos estaban unidos en un saco.

Y es que como expresan en uno de los escritos, «en muchas áreas de la instalación se advierte suciedad, dejadez, falta de cuidado, cuando debería ser diferente por el valor histórico-cultural que la misma tiene y la cantidad de personas que la visita».

Agrega esta carta las dificultades existentes con la entrada en motos al cementerio: no se permite llegar en ellas hasta las tumbas y para salir debe tomarse una vía en sentido contrario —le han dicho que es para evitar sustracciones—, mientras que los automóviles tienen pleno acceso.

Otra contradicción visible en las medidas tomadas por la dirección del cementerio la reflejó una persona que fue a ponerle unas flores a su papá y encontró las puertas cerradas a las 5:00 p.m. Según le dijeron los trabajadores de la institución al grupo de personas que esperaban entrar, con tal decisión esperaban detener los robos que se estaban produciendo allí.

Ese mismo remitente se preguntaba por qué ese horario, teniendo en cuenta que las instituciones estatales con horario de oficina trabajan hasta las 5:00 p.m. « ¿Tendré que salir de mi centro laboral horas antes para ponerle flores al difunto?», añadía.

Muchas de estas cartas también fueron enviadas al Gobierno Provincial de Ciudad de La Habana. Algunas incluso en más de una ocasión, como le sucedió al ciudadano que narró lo del acceso en motos: escribió a esa instancia en cinco oportunidades y no recibió repuesta alguna; tal como este periodista, que aún espera la confirmación para realizar este reportaje.

San Burócrata

El 18 de marzo fui al Cementerio de Colón para buscar respuestas de los directivos sobre estas calamidades. Carlos Bauta, subdirector de la institución, me citó para el viernes 20 a las dos de la tarde. Ese día me presenté con la idea de comenzar parte de este reportaje. ¡Qué ingenuo! La tarde en que esperaba me abrieran las puertas de dicha necrópolis, para investigar aclaro y hacer una que otra entrevista, se convirtió en el preámbulo de mil trámites sin solución.

Bauta dijo estar de acuerdo con mi reportaje, y del camposanto salí con un papelito suyo «de aprobación» para Servicios Comunales, donde me dijeron que podrían ayudarme si mostraba la autorización del Gobierno de Ciudad de La Habana.

¡60 días! Ese es el tiempo que en el Gobierno se demoran para darme la respuesta sobre la realización o no de este reportaje. Luego de entregar la solicitud en Correspondencia, se digitaliza, es clasificada para entregársela al compañero Juan Contino, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular, quien según Servicios Comunales debe darme una respuesta que aún espero.

Un procedimiento sencillo y «sin burocratismo», según las recepcionistas del gobierno. Mejor dicho, una carrera olímpica de obstáculos que con buena suerte daría como resultado un reportaje parecido a este, pero listo en el mes de junio. Si hubiera esperado que me abrieran las puertas del cementerio, y no las hubiera violado tal como han hecho esos seres insensibles, de seguro hoy este reportaje no existiría.

Un mal común

tumba destapada

El periódico Trabajadores publicó durante marzo y abril de 2008 una serie de reportajes con el título ¿En paz los sepulcros? Gabino Manguela Díaz fue el periodista que afrontó ese gran reto y premisa del periodismo que es darles voz a las personas para recibir respuesta contra viento, marea y burocratismo. De las dos partes publicadas la primera no contó con ninguna voz autorizada del Cementerio de Colón.

No obstante, en la segunda los directivos hablaron e incluso se indignaron con lo expuesto en el reportaje. Si las instituciones cooperaran con los periodistas como está establecido, uno no se vería en la posición de acudir a fuentes consideradas no oficiales, pero dueñas de toda la credibilidad que les da vivir en carne propia los desmanes que ocurren en el Huerto del Señor.

«Vitrales rotos, capillas canibaleadas, tumbas y osarios con sus tapas corridas, sitios donde salta a la vista el espacio vacío que otrora ocuparon cruces, ángeles y otros objetos», fueron algunas de las violaciones observadas por Gabino y que este periodista pudo ratificar a más de un año de publicado ¿En paz los sepulcros?

Entre las cartas recibidas en Juventud Rebelde, hay quejas del estado de suciedad y abandono en que se encuentran las tumbas de personalidades como el otrora dueño de la fábrica de tabacos Gener, cuyo panteón necesita cuidado, pues es parte de nuestro patrimonio cultural.

Después de ver el programa Andar La Habana del Dr. Eusebio Leal dedicado al Cementerio de Colón, la hermana de Olga Alonso González, la instructora de arte y mártir de la Revolución, visitó el panteón donde se encuentran sus restos en este cementerio y observó que le faltaban varios pedazos de mármol, especialmente en la pared posterior y en una de las laterales.

Además, se fijó que otros panteones estaban en similares condiciones, pero «solo al oír con estupor las palabras del Dr. Leal es que comprendí que la ausencia del mármol es obra del vandalismo que impera en dicho cementerio».

En el reportaje de Trabajadores, explican que este es uno de los problemas mayores que puede encontrar una familia en el cementerio, la escasa —o nula— posibilidad de reparar su bóveda u osario.

«Desde abril de 1995 —en pleno período especial— la necrópolis ofrecía facilidades para adquirir materiales que les permitieran reparar o dar mantenimiento con mano de obra propia, pero hoy, sencillamente, no existe fórmula para acometer esa tarea, a no ser que usted cuadre con algún sepulturero, quien puede pedir varios cientos de pesos —miles en ocasiones— por repararle un lugar, cuya calidad final tampoco tiene la mejor garantía».

No obstante, reconoce Gabino en su reportaje, sin tener en consideración quién es el propietario, en el cementerio se han encargado del arreglo de más de 5 mil bóvedas, panteones, capillas, etcétera, en los últimos cinco años.

En cuanto al mal estado de muchas jardineras, los directivos le explicaron que estas se destruyen al estar expuestas tanto tiempo a la intemperie y no pocas personas reclaman por lo que creen que debe estar en perfecto estado.

«Así y todo, en el 2007 arreglaron gratuitamente 34 jardineras». «Asimismo catalogan como muy grande el déficit de tapas de bóvedas y osarios, y reseñan el programa anual para sustituir, gratuitamente, 300 de esas unidades —el 3% de lo que se necesita—. A pesar de eso hay personas que van directamente a la fábrica de granito e ilegalmente contactan allí para efectuar el cambio».

Y la ley cementerial ¿qué?

Esta necrópolis es visitada cada mes por casi 25 mil turistas, tanto por su trascendencia como por la historia que atesora y los restos de las personalidades que allí reposan, así como el hecho de ser Monumento Nacional. Estos valores justifican una máxima atención del lugar, y que hoy se evidencian con la restauración asumida por la Oficina del Historiador de la Ciudad.

Según el periodista de Trabajadores, se ejecuta una importante labor de reparación en sitios funerarios de renombre y del inventario de más de 300 monumentos declarados con valor patrimonial en las llamadas zonas de primera.

No obstante, los daños en el camposanto son tantos que como me dijera un trabajador con diez años en comunales, «aquí la cosa va a ser para rato, hay una cantidad de tumbas rotas que van a pasar años para que se vea el cambio, hasta la tumba de Yarini está que se cae en pedazos». tumbas para descansar

«Cada año al Cementerio de Colón llegan 17 mil cadáveres y hay guardados más de 100 mil en osarios, todos con sus nombres. Si se pierde alguna cajita, es algo lamentable; en el 2007 hubo dos o tres pérdidas de restos por errores humanos.»

Entre los directivos que citó Trabajadores, Mercedes Costa, directora provincial de Servicios Necrológicos, expresó que muchos de los problemas están determinados por causas económicas y argumentó que el presupuesto estimado para la reparación y conservación del lugar es de 10 millones de dólares, y en el 2007 tan solo recibieron 20 mil.

Lorenzo Cruz, vicedirector de Servicios Necrológicos en la capital cubana, destacó que las leyes establecen que cada cual tiene que cuidar su propiedad y «por ende, estamos obligados a cuidar lo que no es de nosotros», e incluso, agregó el vicedirector Bauta, «si el techo se está cayendo no podemos entrar a la capilla ni multar a quienes no cuiden sus propiedades».

Con una ley cementerial, señaló Cruz, se podrían reglamentar obligaciones, deberes y derechos para las personas e instituciones. En España desde finales del siglo XVIII son regulados los requisitos de creación, ubicación y diseño interno del cementerio.

En la legislación funeraria y cementerial española primaba el carácter confesional católico hasta los años sesenta de la pasada centuria, fecha en la cual se empieza a respetar las nuevas religiones y rituales. Pese a ser una de las más adelantadas y antiguas en el orbe, en la actualidad se discute la eliminación del monopolio municipal de los servicios funerarios, lo cual ha convertido la muerte en otro negocio privado de la sociedad española.

En el Código Penal Cubano vigente desde abril de 1988, no está recogida una ley cementerial, pero sí se reconoce las exhumaciones ilegales entre los delitos contra la salud pública. En la sección segunda se plantea en el artículo 188 que «El que, sin cumplir las formalidades legales, realice o haga realizar una exhumación o traslado de un cadáver o de restos humanos, incurre en sanción de privación de libertad de tres meses a un año o multa de cien a trescientas cuotas».

La profanación, entendida como el corrimiento de tapas, el saqueo, el robo de huesos, vitrales, esculturas, y cualquier acción contra panteones y demás construcciones del camposanto no está recogida en la Ley 62.

Sin embargo, cualquier daño al cementerio se castiga como delitos al Patrimonio Cultural. En el artículo 243 de esta ley se sanciona de dos a cinco años de privación de libertad o multa de trescientas a mil cuotas a quien destruya, deteriore o inutilice un bien declarado parte del Patrimonio Cultural, condición que ostenta este cementerio desde 1987.

«En estos momentos no ocurren profanaciones en el cementerio», fue la respuesta que luego de la publicación de ¿En paz los sepulcros?, los directivos de Servicios Necrológicos en Ciudad de La Habana y de la Necrópolis de Colón dieron al periodista de Trabajadores y de seguro recibiría este joven aprendiz si hubiera esperado 60 días.